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Dismorfia corporal

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NOV
22
2019
Armando Arredondo Morelia, Mich. En la actualidad vivimos en un mundo donde los estereotipos y los ideales corporales están tomando una importancia que de cierta manera invita al conflicto psicológico ya que son estereotipos que no tienen nada que ver con la realidad del bienestar de vida y emocional. Estamos siendo presa de la mercadotecnia cuando vemos cuerpos que se nos muestran como perfectos, nos proyectan que la felicidad y el bienestar radica en tener un físico a la envidia de todos.
Aún siendo muy difícil acceder a las mejoras corporales por profesionales hay quienes hacen hasta lo imposible para lograrlo, sacrifican lo que no tienen hablando económicamente ya que suelen endeudarse con el fin de lograr lo que para muchos resulta inalcanzable y a su vez lo más deseable "una imagen corporal perfecta"
En este sentido les muestro lo que se llama "Trastorno de Síntomas Somáticos" como así lo refiere el Manual de Trastornos (DSM-V) donde nos explica que la Dismorfia Corporal es el rechazo explicito a uno o varios atributos del cuerpo, en palabras más claras es cuando no estás agusto con tu físico o una parte de tu físico. Lo explico a continuación tomando de referencia el Manual DSM-V:
1.- Preocupación por defectos físicos inapreciables para los demás
La persona con dismorfia corporal refiere malestar en torno a una zona concreta de su cuerpo, siendo esta un atributo físico al que asocia un matiz emocional negativo. De esta forma, cuando se observa o piensa sobre sí misma, percibe sentimientos desbordantes que la conducen a una insatisfacción honda y persistente. Su rechazo le produce una gran sensación de vergüenza e inadecuación.
Las regiones objeto de queja suelen ubicarse en el rostro, destacando muy especialmente la nariz (por su tamaño o por su forma), los ojos (el color, la inclinación y la caída palpebral) y la piel (sobre todo cuando persisten huellas de acné durante la adolescencia o se atisban las primeras arrugas lindando la comisura labial). Adicionalmente, el cabello es susceptible de repudio (por su densidad o por su brillo), así como la forma o el tamaño de la cabeza.
También la percepción del cuerpo puede verse comprometida, con un énfasis especial en el pecho femenino o en la curva de la cintura. En este sentido es frecuente que los pechos se juzguen como muy grandes o pequeños, con forma asimétrica o características indeseables (areolas irregulares o con un color demasiado claro/oscuro), o excesivamente caídos. Por último, también los genitales, en hombres y mujeres, pueden ser percibidos de un modo aversivo (en muy distintos parámetros).
2. Comportamientos de preocupación por el propio aspecto
Como consecuencia de estas preocupaciones sobre el propio aspecto, suelen desarrollarse una serie de estrategias dirigidas a minimizar la angustia que se le asocia. En este sentido se distinguen conductas y actos mentales, que provocan un alivio momentáneo pero que con el devenir del tiempo tienden a incrementar las emociones difíciles vinculadas al pensamiento intruso.
Entre las conductas de comprobación destaca especialmente el uso de espejos de cuerpo entero o de mano, así como la búsqueda de superficies reflectantes en zonas públicas o de paso, con las que explorar inadvertidamente la silueta (el abdomen, las piernas o el trasero). También puede llevarse a cabo un acicalado excesivo, en el que se emplea un arsenal de productos cosméticos dirigidos a disimular los detalles del rostro sobre los que se proyecta la valoración negativa.
En lo relativo a los actos mentales, lo común es que la persona afectada se compare de forma constante con los demás, deteniéndose en las partes del cuerpo de otros que rechaza en sí misma. Así, puede reparar sobre todo en quienes tienen los rasgos que desearía, que representan casos aislados o excepcionales, por lo que la conducta acaba exacerbando su dolor y aumentando la sensación de extrañeza o de deformidad ("¿por qué yo no puedo ser así?").
3. Deterioro de la vida cotidiana
El trastorno dismórfico corporal suele tener un impacto notable sobre el desarrollo de la vida cotidiana de quien lo padece, extendiéndose a dimensiones como las relaciones de pareja o de amistad, así como a las áreas académica y laboral. No es raro que la valoración negativa sobre aspectos específicos del cuerpo tenga su resonancia sobre la capacidad subjetiva de desplegar una vida sexual satisfactoria, lo que se traduciría en dificultades para establecer vínculos amorosos de intimidad física.
En casos graves, el problema (actualmente considerado como un trastorno de síntomas somáticos en el DSM-V) provoca un deterioro importante de la esfera social en su conjunto, con sensaciones persistentes de que se está siendo observado o de que las personas "se dan cuenta" del matiz corporal que la persona tacha como inapropiado. Este temor al juicio ajeno tiende a deteriorar la vida académica y la laboral, pues auspiciaría el aislamiento y la timidez por la anticipación de una eventual burla o menosprecio por parte de los demás.
4. Dismorfia muscular
La dismorfia muscular es relativamente común en el contexto del trastorno, acompañando al resto de los síntomas que se han descrito con anterioridad. Ocurre más en varones que en mujeres, pues alude al estereotipo físico que la sociedad tiende a atribuir a este colectivo, y supone un obstáculo muy importante para el mantenimiento de una relación en la que esté implícito el contacto físico.
Consiste en la percepción de que el cuerpo es esmirriado o que carece de tejido muscular, o de que su tamaño es excesivamente pequeño. Supone una alteración en la percepción de la estructura musculo-esquelética general (brazos delgados, piernas enclenques, etc.), aunque la antropometría se encuentre dentro de valores normales.
Esta percepción se extiende a todo el cuerpo, pero no es óbice para que existan también partes específicas susceptibles de ser juzgadas como desagradables (rostro, cabeza, etc.).
5. Capacidad de introspección respecto a las ideas sobre el cuerpo
Cuando se indaga en el grado de credibilidad que las personas con este trastorno atribuyen a la percepción de su propio cuerpo, la mayor parte de ellas reconoce que esta visión del "Yo" es excesiva y que no se ajusta a la realidad con precisión. No obstante, la capacidad de "darse cuenta" no supone una solución a su problema, sobre el que perciben una total pérdida de control.
El problema se presenta cuando la valoración supone una distorsión respecto a la realidad objetiva, o se genera un perjuicio sobre la calidad de vida u otras áreas del funcionamiento cotidiano, y en especial cuando la persona no reconoce que podría estar errada. En este último caso es necesario buscar la ayuda de un profesional de la salud mental, pues en la actualidad se dispone de tratamientos que han demostrado su eficacia ampliamente.

Referencias bibliográficas:
Rajyaluxmi, A. y Veale, D. (2019). Understanding and Treating Body Dysmorphic Disorder. Indian Journal of Psychiatry, 61(1), 131-135.
Veale, D. (2004). Body Dysmorphic Disorder. Postgraduate Medical Journal, 80(940), 67-71.
Psicología y mente, clínica-dismorfia-corporal (2019)


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