¿Y si osare un extraño enemigo?

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Semanas de reflexión
  
ABR
10
2018
Daniel Ámbriz Morelia, Mich. Dice un viejo adagio que, quien no conoce la historia de su país está condenado a repetirla, en parte existe razón lógica cuando hay ausencia de referentes sobre los que nos podamos apoyar para guiar el sentido de nuestros actos, pero, ¿qué pasa cuando conocemos la historia y aun así nos empeñamos en provocar hechos lamentables que nos han dañado a lo largo del tiempo?, ¿acaso existe una herencia genética que nos empuja a vivir divididos?, ¿la educación no ha cumplido con su tarea?, esta y otras interrogantes vienen a mí al observar como el odio hacia figuras institucionales nos ha llegado a corromper, al ver como ese veneno ha permeado en la sociedad de tal manera que nos mantiene alejados y en el peor de los casos, nos tiene confrontados. La unidad nacional se ve en riesgo.
Hace días el presidente de México, en un emotivo mensaje en cadena nacional, fijó la posición de nuestro país ante la determinación del presidente de los Estados Unidos de América de militarizar la frontera para evitar el paso de manera ilegal a su territorio, lo anterior aunado a la estela de odio racial que se ha desatado en el vecino país en contra de los inmigrantes que lo habitan, pero particularmente, en contra de los mexicanos avecindados en su territorio. El presidente norteamericano, se ha valido de múltiples amenazas tanto internas como externas para lograr los apoyos que requiere para construir su famoso "muro de la vergüenza" para evitar el paso de indocumentados a su territorio. Abandonar la renegociación moderna del tratado de libre comercio firmado con México y Canadá ha sido su principal amenaza.
Respecto los últimos acontecimientos que pueden afectar las relaciones entre México y los Estados Unidos, el presidente Enrique Peña Nieto, basó su mensaje en la diplomacia y en dos principios fundamentales: 1. En la salvaguarda del interés nacional, la soberanía y la dignidad de los mexicanos, 2. En una visión constructiva y abierta entre ambos países que permita superar diferencias, enfrentar retos comunes y alcanzar acuerdos. Fue muy claro al señalar directamente al presidente Donald Trump que México no tolerará ni amenazas ni faltas de respeto, remató cuando le dijo que, si quiere llegar a acuerdos estamos listos, pero que, si sus ofensivas declaraciones derivan de una frustración en su política interna, de sus leyes o de su Congreso, se dirija a ellos, no a los mexicanos. Más claro ni el agua, nuestro presidente estuvo a la altura de las circunstancias y cumplió con su deber como jefe de Estado.
Otro punto importante fue que, los cuatro candidatos a la Presidencia de la República, dejando atrás diferencias ideológicas o de partido, condenaron a una sola voz la actitud del presidente norteamericano e invitaron a todos los mexicanos a estar unidos en la defensa de la soberanía y de la dignidad nacional. Pero, ni esto no fue suficiente para que se escucharan de inmediato voces en contra de lo dicho por el presidente de México descalificando sus palabras y lanzando expresiones altisonantes en su contra, nuevamente afloró la división interna, afortunadamente no es el sentir de la mayoría de los mexicanos, pero es una muestra que nos debe preocupar porque así perdimos una vez en contra de los estados Unidos de América más de la mitad de nuestro territorio. Entre 1846 y 1848, mientras se enfrentaban "Polkos" contra "Puros" en una lucha intestina y fratricida el ejército norteamericano llegó al Castillo de Chapultepec y posteriormente a Palacio Nacional ondeando la bandera extranjera en su asta, hecho vergonzoso que debemos recordar y que fue producto de nuestras pugnas internas que impidieron hacer un solo frente ante la invasión norteamericana. Desde adentro les facilitamos la tarea a los invasores.
Tal parece que, la unidad nacional que se intenta fragmentar por posiciones políticas y de poder al calor de las campañas electorales, puede llevar a nuestro país a la vulnerabilidad que enfrentó en su tiempo Valentín Gómez Farías, y que, en el fondo, la intención de hoy sea llevar al trono a un nuevo Antonio López de Santa Anna. Debemos tener cuidado, hay pasajes de la historia que debemos evitar, pero para poder hacerlo tenemos que darle un repaso a lo que ha sucedido a través del tiempo para que nuestra actitud no vaya a vulnerar nuestra soberanía y a entregar nuestra dignidad a una nación extranjera o dejar el mando de la nación en manos de individuos con tendencias dictatoriales.


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