Fuga de 30 zetas en Apodaca fue permitida por custodios afirman autoridades
21/02/2012

Fuga de 30 zetas en Apodaca fue permitida por custodios afirman autoridades
La fuga del penal de Apodaca de 30 integrantes de Los Zetas, liderados por Óscar Manuel Bernal Soriano, El Araña, paralelamente a la masacre de 44 internos del cártel del Golfo muertos a golpes, palos y a cuchilladas, fue permitida por la complicidad de custodios y apoyada desde el exterior por un comando armado han afirmado autoridades.

El vocero de seguridad estatal, Jorge Domene, relató?en diferentes entrevistas la manera en que ocurrió la fuga (descubierta 15 horas después), en la que fueron cómplices nueve de los 18 custodios en turno (según admitieron en sus declaraciones), quienes abrieron las puertas y permitieron la huida a cambio de un pago de entre 10 y 15 mil pesos por quincena.

Fue a la 1:13 de la madrugada del domingo cuando los 30 reos lograron llegar, con ayuda de celadores, hasta la torre 6 del penal; ahí utilizaron cuerdas para ascender el muro y llegar al exterior por el lado poniente, la parte contraria a la séptima Zona Militar.

Afuera, en los solares contiguos, ya los esperaba un comando en varios vehículos; 32 minutos después, a la 1:45 horas, saltó la barda el último reo. Durante todo ese lapso la seguridad del penal suspendió los rondines: Óscar Devece Laureano, jefe de seguridad, les dio la orden.

Quince minutos antes, a la 1:30, se había echado a andar la segunda parte del plan. Personal de seguridad, en contubernio con Los Zetas, abrió la puerta del ambulatorio C para que los internos entraran al D, donde había unos 450 internos, 150 más de la capacidad para la que fue diseñado. Ahí estaban los integrantes del cártel del Golfo.

"Está claro que los toman por sorpresa. Definitivamente alguien, también en contubernio, pues facilita el acceso", explicó Domene. Los internos del dormitorio D no esperaban el ataque.

Pero Los Zetas siguieron con el plan original y comenzaron la matanza que se alargó casi por una hora. No hubo riña, como se dijo en principio. Los 44 internos fueron
sacrificados. Los sacaron del ambulatorio y los llevaron a una zona del patio entre los dormitorios C y D.

A unos les destrozaron la cabeza golpeándolos con tubos, bates y piedras. Otros fueron degollados. Algunos más fueron apuñalados con cuchillos y tijeras. A otros, les sacaron los ojos. Los responsables no quisieron dejar huella de la masacre y taparon con cobertores algunas cámaras de videograbación.

En esos momentos no sólo había internos en el penal de Apodaca: 43 mujeres y 25 menores de edad dormían ahí, tras haber permanecido en el área de visitas desde el sábado. Todos resultaron ilesos, según reportó la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

El gobierno de Nuevo León lanzó una alerta internacional por la fuga e informó que soldados y policías federales, estatales y municipales efectúan una intensa búsqueda de los reos evadidos, la mayoría de alta peligrosidad. Ofreció una recompensa inicial de 10 millones de pesos para quien informe sobre el paradero de los reclusos.

El gobernador Rodrigo Medina de la Cruz llamó "traidores" a los custodios y funcionarios que apoyaron la fuga. Al pedir que la Secretaría de Gobernación reubique a reos federales que ocupan 60% de los espacios carcelarios en el estado, dijo que cesó y quedaron sujetos a investigación 18 custodios y el comisionado de la Agencia de Administración Penitenciaria, Ernesto García; Gerónimo Miguel Martínez, director del penal; Juan Hernández, subdirector de esa cárcel y Óscar Meneses, jefe de seguridad del mismo.