
FEB 232013 Lo conocí a principios de los noventas llegaba de la ciudad de México amando al América, luego se convertiría en un fiel seguidor del Morelia equipo al que defendería a capa y espada de aquellos que nos atrevíamos a decir que era un equipo mediocre, con un técnico entregado al dinero y con serios problemas de organización. Tuve el honor de convivir con él en múltiples giras que realizábamos o coberturas de partidos de futbol o simplemente siendo la persona que conociendo como la palma de su mano la ciudad de México era capaz de llevarnos en auto hasta la misma puerta del lugar al que pretendíamos llegar en el D.F. en aquellos días no existía GPS, pero Álvaro era un auténtico localizador en la gran ciudad. Tuve la oportunidad de conocer al hombre o mejor dicho al niño que en ese cuerpo de más de cien kilos guardaba, un chico sensible que amaba profundamente a sus padres y sus hermanas algo que para mi es fundamental, alguien que me permitía ser su confidente, me hablaba de sus cosas, de sus problemas, de cómo intentaba resolverlos, me daba también consejos, me cuidaba, a veces incluso me orientaba. Recuerdo particularmente tres momentos finales: El 28 de diciembre de 2007 preparábamos en el canal de televisión donde trabajábamos la broma del día de los inocentes, le pedí a Álvaro que fuera el conductor central del noticiero, le escribí entonces un guion especial con duración de media hora, la broma duraría media hora, Álvaro tomaba mi lugar como conductor de los noticieros esa noche, Álvaro daba a conocer al público varias noticias de relevancia(todas ellas en broma por supuesto) sin embargo, el trabajo estuvo tan bien hecho que por un momento las llamadas del público eran implacables contra "el gordito" querían que les explicara por que yo no estaba, por que me habían corrido, lo criticaban fuertemente que estuviera en el espacio de Nacho que llego un momento en que el gordo exploto y simplemente dijo: pues a la gente que no le guste como doy las noticias, pues que le cambie de canal!, fue un grito que desde la cabina casi aplaudí, hizo tan bien su trabajo que el público lo había creído totalmente. Álvaro se sentía mal tal vez desde octubre, luchaba contra un tos que era persistente o de pronto alguna diarrea, sin embargo seguía asistiendo a trabajar. El segundo momento que recuerdo perfectamente fue el 14 de enero del 2008, yo había sido hospitalizado el día 7 de enero, me mantuve dos días en el Hospital del IMSS, Álvaro nunca fue a verme, fue el único de mis amigos y compañeros que falto, al entrar al estudio el 14 de enero le reclame que no hubiera estado conmigo, "¿Maldito panzón por que no fuiste?" y me contesto muy triste: "Nacho me siento mal, he tenido mucha tos y no quería ir al hospital porque me ibas a regañar y pensé que podía contagiarte o contagiarme", esa la fue la última noche que Álvaro estuvo en un estudio de televisión, después nunca regreso, poco a poco su vida se fue apagando producto de la Leucemia. El tercer momento fue unos días antes de su muerte, nos quedamos solos en su cuarto de hospital, hablábamos sobre los orígenes de su enfermedad, veía de todos modos alguna luz para poder sobrevivir, obviamente yo no le podía decir que sus días estaban contados, él me tomaba la mano y me decía yo no me quiero morir, yo quiero seguir viviendo. Se aferraba a la vida en todo sentido, finalmente nos dimos un gran abrazo y el deseo de que cuando yo regresara de viaje estuviera en su casa ya repuesto de la enfermedad, que estuviera descansando en su casa. Lo volvería a ver el 23 de febrero muy temprano pero unos minutos después de que hubiera fallecido. Esa mañana "el maldito panzón" como cariñosamente le solía decir se había ido convirtiéndose en un gran ángel para aquellos que le queríamos. A cinco años de su partida muchos de los que lo conocimos, le seguimos queriendo, le seguimos admirando y le enviamos a su familia los mejores deseos de paz y tranquilidad ante la muerte de Álvaro Juan Ponce Quezada. |