
ENE 152014 En las comunidades indígenas del estado se inicia el consumo de bebidas embriagantes desde los 10 años de edad en promedio, hecho que a futuro desencadena conflictos de salud, violencia y desintegración de familias, alertan miembros de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos. Don "Trinidad" (alcohólico en rehabilitación), originario de Santiago Azajo, atribuye la problemática a las tradiciones de los pueblos y al descuido de los padres, ya que en los festejos siempre predominan grandes cantidades de alcohol. "En el caso de mi localidad las tradiciones religiosas, civiles y sociales no se manejan si no hay alcohol, al principio los papás toman el asunto como una graciosada cuando se percatan que los niños han tomado pero después viene el problema", analiza. Mencionó que la ignorancia predominante entre los lugareños hace ver como normal el consumo de bebidas alcohólicas y no se dimensionan las consecuencias negativas. Señala que un alto porcentaje de los bebedores se tornan violentos al interior de los hogares tras haber ingerido alcohol, lo que ocasiona terribles daños sicológicos entre los infantes y en varios casos la ruptura del matrimonio. Así mismo, expuso que en las comunidades indígenas son frecuentes las defunciones por cirrosis hepática, incluso entre personas jóvenes. Por su parte, Jaime Marcelino Domínguez, representante de la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos en Michoacán, informó que en la entidad existen 6 mil alcohólicos en proceso de recuperación. Calcula que en México viven alrededor de 9 millones de personas con graves problemas en su manera de beber, de los cuales, únicamente 200 mil se encuentran en proceso de rehabilitación. El activista invita a la población a participar en las actividades de la XIX Semana Nacional de Información sobre Alcoholismo, que se llevará a cabo del 20 al 26 de enero. "Consiste en llevar información de los procesos de rehabilitación en los diversos sectores, compartimos charlas en instituciones de educación superior y en los centros de rehabilitación social, donde conjugamos lo mejor de la medicina, religión y la psiquiatría", concluye. |