
JUL 302012 En el hospital de Mulago, hay 20 personas en cuarentena, tres de ellas con riesgo de contagio, según ha anunciado el presidente ugandés, Yoweri Museveni. El virus, altamente contagioso y letal, mató a 37 personas entre finales de 2007 y principios de 2008 en el oeste de Uganda. Otros 137 pacientes murieron durante un brote en el año 2000, esta vez en el norte. Sin embargo, nunca había llegado hasta Kampala, donde viven alrededor de 1,5 millones de habitantes. En mayo de 2011 llegó cerca, a 35 kilómetros, pero nunca antes había causado una muerte en la capital. La nueva epidemia, inició a principios de julio en el distrito de Kibaale, a unos 200 kilómeros de Kampal y a 50 de la frontera con la República Democrática del Congo (RDC), se ha propagado a pueblos de los alrededores. "El Ministerio de Salud está buscando a todas las personas que han tenido contacto con las víctimas", ha señalado el presidente ugandés Museveni en un discurso transmitido por radio y televisión, confirmando la cifra de 14 personas fallecidas en el oeste del país desde que se declaró una nueva epidemia hace tres semanas. Expertos del Ministerio de Salud ugandés, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. han viajado a Kibale para tomar medidas que eviten la propagación del ébola, una de las enfermedades más virulentas del mundo, ya que en entre el 50% y 80% de los casos es mortal. Este virus se contagia generalmente por estar contacto con los fluidos corporales de alguien infectado, aunque también se han registrado casos debido al contacto con monos infectados por esta enfermedad. El periodo de incubación dura de dos a 21 días y los síntomas iniciales son malestar general, fatiga, dolores de cabeza y de espalda, náuseas, vómitos, diarrea, artritis e irritación de garganta. Más tarde, el paciente sufre hemorragias en el tracto intestinal, con sangrados orales y rectales, conjuntivitis, edema genital, dolor muscular, erupción cutánea y convulsiones. Asimismo, es habitual que entre en coma o en estado de shock, así como la aparición de delirios y depresión a causa de la enfermedad. A pesar de numerosas investigaciones centradas en encontrar la vacuna, los científicos no han dado todavía con ningún tratamiento que combata al virus de forma efectiva. |