
FEB 212015 Se debe vigilar también que los sitios donde se compren se encuentren limpios y sin rastros de sangre, vísceras, tierra o cualquier materia extraña que pueda contaminarlos. Además, cuando se adquieran ostiones, almejas o mejillones, se deberán escoger sólo aquellos que tengan la concha firmemente cerrada. En el caso de los pescados, se deben elegir sólo aquellos que tengan ojos húmedos, brillantes y cristalinos; piel firme, con brillo y las escamas bien adheridas; olor a mar y a fresco. Se debe rechazar el pescado cuando los ojos estén opacos, grisáceos, hundidos o secos; tenga olor desagradable, pútrido, a amoniaco o rancio; la piel esté flácida; sus escamas se desprendan fácilmente y las agallas se encuentren oscuras, viscosas o verdosas. Si el pescado o los productos de mar se compran congelados, se debe evitar descongelarlos a temperatura ambiente, puesto que al hacerlo ello permite el desarrollo de bacterias en la carne que después cocinamos ya contaminada. Para descongelarlos, es preferible llevarlos del congelador al refrigerador (y de esta forma descongelarlos); cocinarlos directamente; colocarlos bajo el chorro de agua sin que ésta se estanque o utilizar microondas. Es importante saber que los pescados y mariscos no se deben descongelar y después volverlos a congelar, dado que resulta peligroso para la salud porque ésta carne corre el riesgo de contaminarse de virus, bacterias o parásitos, los cuales ocasionan severas infecciones e intoxicaciones. Cuando los productos se descongelan y luego se vuelven a congelar, pueden contar con microorganismos generados por falta de higiene durante la manipulación, venta y almacenamiento de los productos y pasa lo mismo cuando los pescados no son refrigerados o congelados. Para evitar la proliferación de microorganismos, los productos pesqueros deberán mantenerse refrigerados a una temperatura de 4°C o menos. Las personas que consumen pescados o mariscos descompuestos pueden llegar a padecer adormecimiento de extremidades, palpitaciones, fiebre, diarrea y vómito; si estos padecimientos no son atendidos a tiempo, pueden provocar daños más severos y prologados, por lo que ante cualquiera de estos síntomas se recomienda acudir inmediatamente a su centro de salud más cercano. Los productos más peligrosos son aquellos que se consumen parcialmente cocidos o crudos, como almejas, camarones, pescado y mejillones. Para protegerse de las enfermedades causadas por los microorganismos, se deben realizar las siguientes acciones: 1. Evitar el consumo de productos crudos, como ceviche o cocteles. 2. Lavar bien los productos pesqueros antes de prepararlos. 3. Freír o cocer los pescados y mariscos porque así se destruirán las bacterias y parásitos dañinos para la salud. 4. Tomar en cuenta que añadir jugo de limón a la carne cruda, no elimina las bacterias. Por eso se deben consumir los productos del mar cocidos, al momento de comprar, también es importante revisar que el personal que despacha presente apariencia limpia y mantenga los productos en refrigeración o congelación. |