| ABR 022025 Cuatro años después, ¡el Barça volverá a jugar una final de Copa! El Rey quiere recuperar su trono y podrá hacerlo tras ganar por la mínima en el Metropolitano, ante el Atlético de Madrid (0-1) con un gol del enrachado Ferran Torres. Esto, sumado a un ejercicio titánico de resistencia final, colocan a los azulgrana a un partido de poder ganar su 32ª Copa. El último obstáculo, un Clásico. Poco necesita la afición colchonera para convertir el Metropolitano en una auténtica caldera, y la visita del Barça para disputarse un puesto en la final de Copa era un motivo más que suficiente. Bajo un ambiente atronador ha arrancado un duelo con incógnitas resueltas por ambos lados. Cubarsí ha formado parte de un once, por primera vez desde el parón, donde la punta de lanza ha sido Ferran en detrimento de Lewandowski y la baja de Olmo ha vuelto a ocuparla Fermín. El Cholo ha reforzado los laterales con perfiles más defensivos como Reinildo o Azpilicueta y ayudas de Llorente y Giuliano para intentar minimizar el caudal ofensivo culer por las bandas, pero no lo han conseguido. Porque la banda derecha de Lamine Yamal y Kounde ha empezado a hacer daño pronto. Lamine Yamal ha rozado un golazo marca de la casa, con un disparo al palo largo que no ha entrado por poco, y mientras el Barça acumulaba ocasiones, el Atlético iba sumando amarillas, para Azpilicueta y De Paul, con entradas duras sobre Raphinha. Los azulgrana - esta vez de verde - estaban muy cómodos, presionando mucho y bien y enlazando pases en campo contrario que amenazaban el marco de Musso. Primero, Ferran no ha podido definir bien una combinación rápida y precisa de Raphinha con Pedri, pero el Tiburón ha empezado a oler a su presa, y poco después le ha clavado un mordisco. Lamine, como siempre, ha leído el desmarque de Ferran y lo ha dejado solo ante Musso, al que ha superado cruzándole el balón para abrir el camino culer hacia La Cartuja (0-1, min. 27). 16º gol de la temporada y quinto en la Copa, máximo goleador junto a Endrick y Julián Álvarez. A punto ha estado el Barça de hacer el segundo justo después, con una gran jugada de Lamine que se ha acabado ensuciando y nadie ha podido culminar, y después ha sido Musso quien lo ha impedido, desviando el disparo de Raphinha que le encaraba solo poco antes del descanso. Y es que el primer tiempo ha sido poco menos que un monopolio, y el primero en evidenciarlo ha sido Simeone. Al descanso ha hecho tres cambios de golpe, y su equipo ha mejorado, sobre todo con Sorloth percutiendo al espacio. Así ha llegado la más clara para los locales hasta el momento, con un mano a mano que el noruego, por suerte, ha mandado directamente fuera. Y, aunque el Barça ha respondido con una muy peligrosa, también de Raphinha, Flick tenía que actuar. Lo ha hecho al momento, poniendo a Eric para reforzar el centro del campo y a Araujo, como factor corrector, por Fermín y Cubarsí. La línea defensiva ha vuelto a dar frutos para que el gol de Sorloth, en fuera de juego, no subiera al marcador. El Barça ha buscado, y hallado, la fórmula para tener algunas posesiones largas que bajaran los decibelios y el ímpetu del Atlético. Entrando en el tramo final y a solo un gol de forzar la prórroga, los de Simeone tenían que arriesgarlo todo para no decir adiós, prácticamente, a la temporada. El Barça ha asumido el papel que le tocaba: defenderse con todo. Y, lo ha hecho, con carácter, pero también con el balón, su mejor aliado. Han hecho ir de un lado a otro a su rival, para intentar vivir lo más lejos de Szczęsny posible. Así han pasado unos minutos, pero también ha sido capaz de replegarse, ordenadísimo, para resistir las embestidas colchoneras. Y lo ha hecho a la perfección. Hasta el último suspiro, con el Atlético colgando balones parados que parecían un suplicio, pero con final feliz. El Barça, el Rey de Copas, jugará la final del 26 de abril en Sevilla. Y será, nada menos, que un Clásico ante el Real Madrid. |