
MAY 142012 Los indiciados, de nombres José Ernesto Olivares Cervantes y su padre José Olivares Garfias, describieron paso a paso como fue que cometieron el asesinato, el cual fue motivado porque el ahora occiso identificado como Luis Arturo Rodríguez Calderón trató de robarles un cableado eléctrico; persona que según dijeron, ya en otras ocasiones les había hurtado, situación de la cual ya estaban fastidiados. Durante el ensamblaje de indicios, los acusados narraron que al filo de las 3:00 horas del día ya citado, descubrieron que el finado estaba trepado en un poste de madera cerca de su casa, donde intentaba quitar el cable de la luz que ahí estaba sostenido, por lo cual tomaron un machete, un rifle y una subametralladora hechizos y se acercaron a su presa. Fue en ese momento que José Ernesto Olivares vio al presunto ratero, quien al percatarse de su presencia huyó sobre la calle Dikiriti, del asentamiento antes referido, pero José lo alcanzó y le asestó un machetazo en el cráneo, entonces el individuo cayó al suelo, pero el ahora detenido lo levantó mientras éste lo amenazaba con matarlo a él y su familia. Acto seguido, José tomó a su víctima del cuello por la espalda, pero ésta se le zafó, se volteó hacia él y le dio tres puñetazos en la cara; sin embargo al recuperarse el homicida le disparó en el cráneo con una escopeta calibre 410, instante en que el supuesto ladrón se desvaneció en el piso y quedó muerto. Posteriormente, llegó el padre de Olivares Cervantes, quien observó lo que su descendiente había hecho, momento en que se retiró a su domicilio por una pala y un pico, mientras su hijo cargaba al fallecido para llevarlo rumbo a la maleza, donde pretendía enterrarlo en una fosa clandestina. Minutos después, José Olivares alcanzó a su vástago para alumbrarlo con una lámpara mientras éste sepultaba a Luis Arturo Rodríguez, cuyo cadáver días después sería encontrado por algunos parroquianos, quienes dieron aviso de lo sucedido a la Policía concluyendo en las acciones ya descritas. |