
MAR 192012 Como si se tratase de una broma absurda, esta vez los galenos del Hospital Civil como auténticos "dadores de vida", en un primer momento se negaron a recibir a Nicolás Cruz Solís, de 80 años de edad, un hombre que quedó seriamente lesionado en la fiesta local del poblado de Crescencio Morales, en el municipio de Zitácuaro, cuando los fuegos artificiales que se usarían durante la celebración le estallaron a poca distancia. Luego de la tragedia, el anciano fue canalizado por sus propios familiares al Hospital Regional de Zitácuaro, donde los doctores solicitaron el apoyo de un helicóptero de PCE, lo cual fue autorizado por la Secretaría de Seguridad Pública Estatal debido a la seriedad del caso. La acción estuvo debidamente orquestada, la turbosina para la aeronave que viajaría de ida y vuelta se colocó, más de 10 elementos y al menos tres vehículos de emergencias de PCE se movilizaron, el personal prehospitalario se preparó y actuó apropiadamente, todo con costo aproximado de 30 mil pesos. Sin embargo, los paramédicos y parientes del herido nunca se esperaron que el primer obstáculo se lo encontrarían en el Hospital Civil, donde increíblemente los doctores de primera mano se negaron a atender al paciente, uno de los galenos incluso dijo: "Ya no es necesario, el hombre ya está fallecido y lo que ustedes observan que hace son movimientos involuntarios de su cuerpo". La explicación anterior fue fatal, pues los socorristas por sentido común saben cuando una persona ya ha muerto, pero aún así los doctores no brindaban la atención al octogenario, como en otros momentos ya se ha visto, donde se muestran como ?dioses? que pueden decidir entre la vida y la muerte, aunque su trabajo es dar un servicio a la sociedad. Después de un tiempo y de innecesarias explicaciones, los médicos se dignaron a recibir al herido y dijeron que su estado de salud era "gravísimo", además de que minimizaron su error al decir que fue un "malentendido" considerar que la persona ya estaba muerta. Este tipo de situación, no es la única que ha ocurrido en el Hospital Civil, donde hay médicos, enfermeras y personal administrativo que se mantiene de los impuestos de la sociedad, son trabajadores del gobierno pagados por la ciudadanía, que ridículamente se niegan a brindar un derecho que por dogma le pertenece a la población, que es el derecho a la salud, pero no muestran ninguna queja cuando en los hospitales particulares donde también trabajan les pagan grandes cantidades de dinero por una operación y aunque se quejan de laborar en la salud pública no la abandonan, por los privilegios que disfrutan al estar dentro del gobierno. |