FEB 262025 Irritación de garganta y boca, tos, dificultad para respirar, mareos, náuseas y dolor de cabeza, son algunas de las consecuencias de su consumo a corto plazo, mientras que a largo plazo puede afectar pulmones, corazón y cerebro de los consumidores. En el caso de los pulmones, provoca una inflamación de las vías respiratorias y aumenta el riesgo de enfermedades como bronquitis, asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). La nicotina presente en muchos vapeadores puede aumentar la presión arterial, frecuencia cardíaca y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos y accidentes cerebrovasculares, padecimientos más comunes en personas mayores. Se trata de una sustancia altamente adictiva que puede afectar el desarrollo cerebral en niñas, niños y adolescentes, así como la memoria, la concentración y el estado de ánimo; un solo cartucho de vapeo puede contener hasta el 5 % de nicotina, lo que equivale a entre una y tres cajetillas de cigarro convencional. El cerebro de una persona que no ha tenido contacto con la nicotina y comienza a usar estos dispositivos con altas dosis, pedirá más nicotina, generando una adicción que puede ser difícil de superar. |