
| MAR 172026 Pero por todo el talento que Venezuela ha aportado a MLB, más jugadores que cualquier nación extranjera excepto la República Dominicana, su importancia en el deporte no se había visto reflejada en el escenario del Clásico Mundial de Béisbol. La nación sudamericana no solo nunca había ganado el torneo, sino que tampoco había llegado antes a la final. Tras aplastar al campeón defensor Japón en los cuartos de final y luego superar a la sensación del torneo con una victoria 4-2 sobre Italia la noche del lunes en el loanDepot park, Venezuela ahora tendrá la oportunidad de enfrentarse a un poderoso equipo de Estados Unidos en el juego por el campeonato el martes, y de plasmar una imagen imborrable de su profunda pasión nacional por el béisbol. Esa pasión quedó en evidencia al final de la victoria remontando ante el Equipo Italia. Aunque los venezolanos eran técnicamente el club visitante en este juego, no lo parecía por la multitud repleta de aficionados que agitaban banderas amarillas, azules y rojas y subieron el volumen cuando un racimo de tres carreras en el séptimo inning cambió el rumbo del encuentro y puso fin de forma repentina a la inspirada racha de los italianos. Había un corredor en base, dos outs y Venezuela perdía 2-1 en el séptimo inning. Jackson Chourio, cuya ubicación como noveno bate en el orden de Venezuela, pese a ser uno de los mejores jugadores jóvenes del juego, demuestra la profundidad del talento venezolano, conectó un sencillo ante Michael Lorenzen para colocar corredores en las esquinas y poner de pie al público. Y cuando Ronald Acuña Jr. pegó un sencillo por el jardín izquierdo para impulsar a Andrés Giménez desde tercera, el juego se empató 2-2 y el ruido dentro del loanDepot park era casi indescriptible. Los imparables y los vítores continuaron. Maikel García disparó un sencillo al jardín izquierdo para llevar al plato a Chourio con la carrera de la ventaja, y Venezuela amplió la diferencia con un sencillo productor de Luis Arráez. Con cada carrera impulsada de dos outs, los jugadores venezolanos salían del dugout. Arráez se golpeó el pecho y señaló hacia el dugout y hacia la multitud para celebrar una ventaja que su equipo no perdería. Antes del séptimo inning, el juego marchaba según lo planeado para Italia. No hubo jonrones para festejar con café, besos en la mejilla y un saco deportivo Armani, pero sí una rápida ventaja de 2-0 que los italianos fabricaron en el segundo inning ante Keider Montero. Y aunque Aaron Nola permitió un cuadrangular solitario de Eugenio Suárez en el cuarto, el veterano derecho lanzó bien considerando el cambio de último momento en el plan de abridores de Italia. Italia intentó abrirse paso hasta la final usando una combinación de Nola y el abridor originalmente programado, Lorenzen. Pero los llamados visitantes echaron por tierra esos planes con ese rally de dos outs en las postrimerías que cambió el panorama, encendió al público y envió a Venezuela a una ronda de campeonato digna del lugar especial que ocupa el país dentro del béisbol. |