Todo por decidir. Un penalti transformado por Lamine Yamal en la última acción del partido ha permitido al Barça rescatar un empate de gran valor en St James' Park (1-1). En una noche intensa de Champions, marcada por la presión del Newcastle y la resistencia defensiva azulgrana, los de Hansi Flick han conseguido mantener viva la eliminatoria, que se decidirá en el partido de vuelta en el Spotify Camp Nou.
Con el objetivo de lograr un resultado positivo para allanar el camino y afrontar con mayor tranquilidad el duelo de vuelta, Hansi Flick apostó por Joan Garcia bajo palos; Cancelo, Cubarsí, Araujo y Gerard Martín en defensa; Bernal —que disputaba su primer duelo europeo como titular— en el centro del campo, acompañado por Pedri y Fermín; y en ataque Lamine Yamal, Lewandowski y Raphinha. Un once dispuesto a competir, a resistir y, sobre todo, a seguir alimentando el sueño de una competición que la temporada pasada ya hizo vibrar al barcelonismo.
St James' Park se vestía de gala para vivir una nueva noche europea. Ya lo había advertido su entrenador, Eddie Howe, en la rueda de prensa previa: el duelo contra el Barça era "uno de los partidos más importantes de la historia reciente del club inglés". Y en una cita de esta magnitud, la afición no ha fallado. Tampoco lo han hecho los más de 1.300 culers desplazados a la ciudad inglesa, que han teñido una pequeña parte de la grada de azulgrana.
Con un ambiente eléctrico e intenso desde el pitido inicial, el enfrentamiento se inclinó inicialmente hacia el lado de los locales. El Newcastle salió con una marcha más, presionando alto e impidiendo al Barça encontrar ritmo con el balón. Los primeros minutos fueron de resistencia para los azulgranas, que vieron cómo los ingleses llegaban con relativa facilidad al área defendida por Joan Garcia. Los córners y las segundas jugadas permitieron a los locales seguir insistiendo, mientras el Barça trataba de ordenarse y contener la avalancha con serenidad.
Sin balón, el equipo de Flick tuvo que sufrir. También encontró dificultades en la salida de balón, lo que obligó a Joan Garcia a buscar con frecuencia el juego en largo para conectar con los atacantes, más liberados por la presión avanzada del Newcastle. Con el paso de los minutos, sin embargo, el Barça fue encontrando aire. El balón empezó a circular con mayor criterio y los azulgranas lograron instalarse con más continuidad en campo rival. Las ocasiones más claras del primer tiempo llegaron con cuentagotas: primero con una acción que estuvo cerca de acabar en gol en propia puerta (min 20) y después con un disparo de Fermín desde la frontal que el portero pudo blocar sin demasiadas dificultades (min 35).
El Newcastle, por su parte, también tuvo argumentos para adelantarse. Las llegadas de Osula y Elanga generaron las acciones más peligrosas del conjunto inglés, aprovechando los espacios y el empuje de su estadio. Pese a los intentos de unos y otros, el marcador se resistió a moverse. Al descanso, el electrónico de St James' Park seguía intacto: 0-0.
En la reanudación, el Newcastle mantuvo la misma intensidad con la que había comenzado el partido. En busca del gol que les permitiera marcharse con ventaja ante su afición, los magpies volvieron a empujar al Barça hacia su propio campo. Los ingleses recuperaron la iniciativa y obligaron a los azulgranas a ceder, una vez más, la batuta del juego.
El conjunto de Flick continuó sufriendo en la salida de balón: presionado y sin apenas margen para respirar, se vio obligado a buscar soluciones de todo tipo para superar la presión rival. Aunque en algunos momentos lograban controlar el esférico, los culers no encontraban la forma de dar continuidad a las jugadas ni de acercarse con peligro al área contraria.
Con la intención de cambiar el rumbo del duelo y generar más peligro, Hansi Flick movió el banquillo. Rashford y Dani Olmo entraron en el terreno de juego en lugar de Pedri y Lewandowski, y poco después Marc Casadó sustituyó a Bernal, que tuvo que abandonar el campo por molestias (minuto 73). Sin embargo, los cambios no alteraron demasiado la dinámica del partido: el Newcastle seguía dominando el ritmo y el escenario del duelo.
Sin ser conformistas, a los azulgranas ya les parecía aceptable el 0-0 pensando en el partido de vuelta en casa. Pero cuando el reloj se acercaba al final, el conjunto inglés consiguió romper la igualdad que había resistido durante 86 minutos. Harvey Barnes remató completamente solo frente a la portería culé y, aunque Joan Garcia llegó a tocar el balón con la punta de los dedos, el esférico acabó entrando en el fondo de la red.
Con el 1-0 en el marcador, Flick volvió a mirar al banquillo, esta vez para regalar un momento especial. Ferran Torres y el joven Xavi Espart entraron en lugar de Fermín y Araujo, convirtiendo en realidad el sueño de un futbolista culer desde la cuna. Con el dorsal 42 a la espalda, un nuevo talento de la generación de 2007 hizo su aparición sobre el césped de St James' Park.
Cuando parecía que el marcador ya no se movería más, el fútbol volvió a demostrar que siempre guarda un último giro de guion. Literalmente en la última jugada del partido, el árbitro señaló el punto de penalti tras una acción entre Dani Olmo y Thiaw dentro del área. Lamine Yamal asumió la responsabilidad con la serenidad de los grandes momentos y no falló. Su disparo silenció el estadio y puso un empate in extremis que deja todo abierto para decidirse en el partido de vuelta.