
FEB 102026 El cielo mexicano guarda memoria. Cada vuelo, cada misión y cada maniobra son testimonio de 111 años de servicio ininterrumpido de la Fuerza Aérea Mexicana, una institución que ha hecho del honor, el valor y la lealtad no solo un lema, sino una forma de vida. En el marco de los eventos de "Febrero, mes del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos", la Secretaría de la Defensa Nacional, a través de la Comandancia de la 21 Zona Militar, rindió un amplio reconocimiento a las mujeres y hombres que integran esta fuerza estratégica del Estado mexicano. Desde las alturas, la Fuerza Aérea Mexicana vigila y protege la soberanía del espacio aéreo nacional. Su capacidad operativa, sustentada en una flota superior a las 300 aeronaves de ala fija y rotativa, le permite cumplir misiones en cualquier punto del país e incluso más allá de sus fronteras. No se trata sólo de potencia aérea, se trata de una institución sólida, profesional y profundamente comprometida con los valores que dan cohesión a la nación. A lo largo de su historia, la Fuerza Aérea ha sido aliada permanente de la sociedad mexicana. En los momentos más críticos, huracanes, inundaciones, sismos o incendios, sus aeronaves han sido sinónimo de auxilio y esperanza. La aplicación del Plan DN-III-E, las evacuaciones aeromédicas, el transporte de ayuda humanitaria, las labores de rescate y la vigilancia estratégica forman parte de una vocación que trasciende lo militar para convertirse en un servicio humanitario. El origen de esta institución se remonta al 10 de febrero de 1915, cuando Venustiano Carranza decretó la creación del Arma de Aviación Militar. Aquellos primeros vuelos, realizados en el contexto de la Revolución Mexicana, sentaron las bases de una fuerza que con el paso del tiempo ha sabido adaptarse, modernizarse e incorporar tecnología de vanguardia, sin perder su esencia ni su compromiso con México. Hoy, al cumplirse 111 años de su creación, la conmemoración es también un reconocimiento al trabajo diario de más de 15 mil mujeres y hombres que, desde tierra y aire, mantienen en alto el prestigio de la Fuerza Aérea Mexicana. Con cada despegue refrendan su juramento de servir a la Patria, recordando que su misión no termina en el cielo, sino en la seguridad, la ayuda y la tranquilidad del pueblo de México. |